
La galga es el dato que más se ignora al comprar bolsas de basura y el que más roturas y sobrecostes provoca. Esta guía te ayuda a elegir bien según tu tipo de residuo.
Qué es la galga y por qué importa
La galga (G) mide el grosor del plástico: a más galga, más resistencia al desgarro y al peso, pero también más coste por unidad. El objetivo no es comprar la más gruesa, sino ajustar la galga al residuo para no romper bolsas ni pagar de más.
Galga recomendada por uso
Uso ligero (oficinas, papeleras, baños): galga 80-110, suficiente para residuos secos y poco peso.
Hostelería y limpieza de comunidades: galga 140-180. Aguanta restos húmedos de cocina y bordes cortantes sin reventar.
Residuos pesados, contenedor o industria: galga 200-280 para escombros, residuo orgánico pesado o contenedor comunitario.
Medidas y litros
La bolsa debe superar el perímetro del cubo para poder cerrarla con holgura. Como referencia: papelera pequeña 30-50 L (55x60 cm), basura diaria de negocio 60-100 L (70x80 / 85x105 cm) y contenedor 100-150 L (desde 90x120 cm).
Material y sostenibilidad
Existen bolsas de plástico reciclado y versiones compostables para negocios que quieren reducir su huella o cumplir la normativa local de residuos orgánicos.
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